El upciclyng o suprarreciclaje es una tendencia sostenible que incorporó Fundación Nordelta para darle tratamiento a las donaciones de prendas que realizan habitualmente los vecinos de la Ciudad. La Fundación recepciona las prendas que donan los habitantes de la Ciudad, las clasifica según el tipo de ropa y su posible uso, y en el lote de prendas con menos recepción en la donación, hay un trabajo artístico que realizan voluntarias para intervenir las prendas y venderlas, para recaudar fondos.
Ximena Cozzarin es Diseñadora Gráfica (UBA), Curadora (UTN) y Arteterapeuta. Anabela Rodriguez, Diseñadora y productora, tiene una Especialización en Moda Sustentable (UNC). Ambas son vecinas de zona norte y se acercaron a la Fundación para ser voluntarias de este proyecto creativo.
“Son piezas únicas con historia. La sinergia entre nosotras dos está buena para que el producto final sea un complemento”, explica Ximena. Vienen de participar de la Bioferia del Hipódromo de Palermo, donde se hizo un desfile con la ropa intervenida y se vendieron prendas. “Los diseños siempre los craneamos entre la dos. Después, yo hago todo lo que es bordado, y Xime hace la intervención con pintura. Creamos las prendas pensando en una tendencia global”, asegura Anabela.
Según Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNCC), la industria mundial de la moda es responsable del 10 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, y genera cada año 92 millones de toneladas de residuos textiles. Se estima que para el año 2030 podría haber 134 millones de toneladas de residuos textiles globalmente. Es por eso que, iniciativas de este tipo, resultan vitales para contribuir a la mirada sustentable de Nordelta.
El arte sana (y es bonito)
Ximena explora un sentido vital y artístico de este voluntariado: “Mi frase de cabecera es El arte sana. Y nosotras confiamos en lo que estamos haciendo porque es algo creativo, distinto. Yo soy de una onda más rockera y Anabela es más de las puntillas. Por eso, en las prendas hay una combinación de ambos estilos. Nosotras diseñamos y confeccionamos las piezas y logramos el nexo para poder vender las prendas. La ganancia entra a la Fundación”, describe Cozzarín.
El trabajo de las diseñadoras en el upciclyng de las prendas requiere creatividad, tiempo y poner manos a la obra. “Por lo general, contemplamos tiempo, materiales y costos. A veces nos entusiasmamos y hacemos muchas cosas, pero no hay que perder de foco que es un trabajo a demanda”, reflexiona Anabela.
La identidad de ambas diseñadoras aparece en las prendas, pero no es algo nuevo. Desde chicas exploran el arte con materiales reciclados. Anabela, por ejemplo, hizo su primer desfile en Monte Hermoso a los 13 años donde confeccionó un vestido realizado íntegramente con tapitas de gaseosa. Desde ese momento, se considera una reconstructora de materiales.
Es posible reconvertir prendas de que hay en casa. “Se puede revitalizar ropa propia, de personas allegadas, familiares que ya no están, y sentir que de algún modo están cerca”, agregan las voluntarias de la Fundación. Por eso, es común ver retazos de disntitos tipos de tela, prendas vintage, botones, cierres, perlas y todo tipo de materiales que agregan valor al diseño de las prendas. “A veces tenés cosas que no usás, y después de intervenirla, es otra cosa. Yo tenía una campera blanca que no usaba, y le hice tres rayas con pintura, y de repente me gustó y la volví a usar. De hecho, me preguntan a donde la compré”, dice Ximena.
Upciclyng ¿la moda que viene?
Al momento, las prendas que se diseñan y confeccionan en la Fundación Nordelta pueden comprarse a través de las redes sociales, la presentación en ferias locales como el Street Market, o en eventos puntuales. Sin embargo, la idea es apostar al crecimiento.
“Hace poco estuve en Valencia y hay locales enormes de ropa con intervenciones como las que estamos creando. Ahora queremos que se vea más y circule lo que hacemos. Tenemos ropa en un local de Martinez, y estamos pensando en tener un point de venta”, explica Ximena.
Los vecinos de la Ciudad empiezan a conocer este tratamiento de la ropa donada y también a interesarse por readquirir algunas de las prendas con los nuevos diseños y creaciones. Recientemente, fueron furor las “camisas de ojos” entre los allegados a los stands de la Fundación. También un lote de gorritas con intervenciones de distintos materiales brillosos que daban forma a palabras claves, que gustaron mucho.
“Estamos atentas a lo que se usa. Volvió la moda de ropa con inscripciones y frases. Estamos entendiendo el mercado donde se mueve este tipo de prendas con los recursos que la Fundación tiene. Sabemos que son piezas que se usan, gustan, son unisex y, además, se caracterizan por ser únicas, no hay dos iguales” concluyen las artistas.
