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Otros 47 jóvenes se insertaron en el mercado laboral

Es a través del Programa de Responsabilidad Social con la Comunidad de AVN, que financian los vecinos de Nordelta. Conocé los detalles de esta iniciativa.

En el último año, 161 jóvenes de familias vulnerables que viven en barrios cercanos a Nordelta realizaron los cursos de empleabilidad que financia el Programa de Responsabilidad Social de la Comunidad de AVN. De ellos, 47 ya tienen un empleo formal, lo que representa una tasa de inserción laboral del 29% sobre el total de los jóvenes capacitados.

El informe revela que de los 201 jóvenes que se anotaron a las capacitaciones en 2025, fueron 161 los que terminaron la cursada. De ese grupo, hoy en día, son 47 los que lograron un empleo registrado, en tanto que otros 40 también están trabajando de manera informal.

Consolidación de un modelo

La Asociación Vecinal lanzó en 2022 su Programa de Responsabilidad de la Comunidad. El objetivo es colaborar con familias vulnerables de la zona, y el camino elegido fue la capacitación de jóvenes egresados de colegios secundarios en habilidades que les permitieran acceder a empleos registrados.

En estos años se capacitaron 501 jóvenes, de los cuales el 41% obtuvo un empleo formal. Es decir, 206 personas accedieron por primera vez a un trabajo significativo para su trayectoria personal y familiar.

Este año, el programa de RSC de AVN sumó dos nuevas fundaciones. Además de Fundación Nordelta, María de Guadalupe, Forge, Empujar y Cáritas Zona Norte, también se involucraron en la iniciativa las Fundaciones Compromiso y Discar. Esto amplía significativamente el alcance del programa, ya que se promueve el empleo en personas con discapacidad, y la formación tecnológica.

“Las organizaciones que participan del Programa trabajan de manera articulada para ofrecer capacitación en habilidades blandas, mentorías, y formación especializada enfocadas en la búsqueda de empleo -explica Marcela Pontoriero, responsable del Programa de RSC y la articulación con las fundaciones-. No sólo se brindan herramientas técnicas, sino que se realiza un acompañamiento con un enfoque humano: formar jóvenes y monitorear un trayecto vital para generar una mejora sostenible para sí mismo y sus familias”.

Indicadores que guían el trabajo

El Programa de RSC tiene sus objetivos anuales y reposa en indicadores que determinan sus logros de manera cuantificable. Además, aporta una dimensión más difícil de medir: el contacto con los jóvenes y un acompañamiento que alienta iniciar un camino de crecimiento personal que transforma la realidad de cada joven y, por lo general, de sus familias.

Entre los KPI’s, el índice de efectividad del programa de RSC es del 80%, es decir, 8 de cada 10 participantes logran culminar con éxito el trayecto formativo completo, lo que cambia la perspectiva de futuro de numerosos jóvenes y sus familias.